"Llevaba años probándolo solo. Jamás tuve abdominales ni podía perder los laterales. Esto acaba de empezar y ya es una locura."
Para quien trabaja desde el ordenador, ya entrenó en serio y vio cómo su físico se le escapaba. Músculo visible perdiendo grasa, con un sistema que aguanta tu agenda.
Y es lo único que no puedes delegar. El resto lo automatizas, lo subcontratas o lo resuelves. Tu físico no: o lo haces tú, o no pasa.
El problema no es que no sepas. Es que tu plan no sobrevive a una semana mala — llega el pico de trabajo y se cae entero. Aquí trabajamos al revés: parto de tu biomecánica y de tu agenda real, y cada semana manda la revisión, donde vemos qué funciona en tu cuerpo y descartamos el resto. Tu reloj inteligente entra en la ecuación —sueño, pulso, actividad—. Datos, no dogmas.
Cada semana miramos cómo responde tu cuerpo y ajustamos el rumbo. Ahí está el resultado, no en el plan "perfecto" del primer día.
Es lo único que no podías delegar, y aquí lo delegas. Yo tomo las decisiones con tus datos delante, tú ejecutas y reportas. Sin un equipo de asesores rotando ni un becario detrás de la cuenta: soy yo, 1 a 1.
Y voy más allá: mi trabajo es reducir a cero las decisiones que tienes que tomar cada día sobre tu cuerpo. Qué entrenas, qué comes, qué haces el día que todo se tuerce — decidido de antemano, hasta que deja de ser una decisión y pasa a ser un hábito automático. Cada decisión que no tomas es energía que no gastas. Y esa energía no se evapora: vuelve entera a lo que de verdad mueve tu negocio.
Llegué a pesar casi 120 kg. Perdí 30 y sé exactamente cómo se sale de ahí.
No te hablo desde un físico que siempre fue fácil. Estuve donde estás tú: con sobrepeso, empezando y abandonando, coleccionando vídeos de técnica para convencerme de que podía solo.
Lo conseguí mientras montaba mi negocio. No en un año sabático.
Todo mi cambio pasó a la vez que creaba contenido en redes y levantaba desde cero mi negocio de asesorías online. Delante del ordenador, con los mismos días que tienes tú. Así que cuando te digo que entiendo tu situación, no es una frase de venta:
Eso es exactamente lo que construyo para ti. Porque tuve que construírmelo yo primero.
Estudio biomecánica y entrenamiento basado en evidencia, y mi trabajo desde entonces es que tú no tardes años en el camino que a mí me costó recorrer.
Personas reales, con su testimonio o entrevista. Puntos de partida similares, el mismo método.
Casi todos trabajan sentados delante de un ordenador, igual que tú. Y todos han conseguido lo mismo: recomposición corporal — ganar músculo mientras perdían grasa.
"Llevaba años probándolo solo. Jamás tuve abdominales ni podía perder los laterales. Esto acaba de empezar y ya es una locura."
"Perdí más de 20 kilos. Incluso tras operarme del codo, Fran adaptó cada sesión para no parar. Renové un año más."
"Un cambio físico y de mentalidad enorme, con lo básico y la constancia como pilar. Por fin un método que encajaba en mi vida."
"Trabajaba 12 horas al día y pensaba que era imposible. El plan se adaptaba a mi vida, no yo al plan. Recomposición de libro."
"Pasé de ser sedentaria total a entrenar fuerza con equipo mínimo. Hasta eliminé mis dolores de espalda."
"Iba al gimnasio sin rutina ni plan. Con Fran, asesorado y con todo definido, el cambio ha sido brutal. Renuevo un año más."
"El seguimiento semanal lo cambia todo. Tener a alguien que te corrija y te diga en qué enfocarte acelera el proceso."
"Sabía que podía cambiar, solo me faltaba alguien que me guiara y no me dejara aflojar. El contraste habla solo."
Monitor de gimnasio · sabía entrenar y aun así le faltaba dirección
"Cambié de forma sin volverme loca con dietas. Revisión semanal conmigo en llamada: esa cercanía marca la diferencia."
"Estaba enfocado al 100% en mi negocio y había dejado de lado mi cuerpo y mi mente —que es el templo que hace que todo lo demás funcione."
"Tener una persona que se centra en ti es un colchón. Es estabilidad. Te quita los quebraderos de cabeza."
"Antes me dolían las lumbares casi todos los días. Ahora, una vez al mes. Y como de todo: salgo y no tengo ningún problema."
Lo que me dicen mis clientes en sus check-ins semanales:
"Gracias a Fran esta semana he recuperado la motivación que se me iba por un estancamiento que no entendía. Me lo explicó todo y vamos de nuevo al 100%."
Check-in semanal"Fran es el mejor coach 😊 Mi mayor victoria esta semana: press militar 10 kg."
Check-in semanal"Me encanta. Quien no está con él es porque no le conoce y no sabe cómo trabaja."
Check-in semanal"Mi relación con Fran es tóxica: él me revienta y yo vuelvo. 😂"
Check-in semanal"Muy bueno. Mi mayor victoria: seguir subiendo de peso en los ejercicios y no estancarme."
Check-in semanal"10/10."
Check-in semanal¿Te ves en estos cambios?
El siguiente puede ser el tuyo.
Prefiero decírtelo aquí y ahorrarte la llamada. Y si encajas, que sepas exactamente qué pasa con eso que llevas años sin poder resolver.
Lo he oído en todas las llamadas. Te digo qué pasa con cada una:
"Mi agenda es demasiado impredecible."
Viajes, comidas de negocios, semanas de lanzamiento. Tu plan se diseña asumiendo que eso pasa, no fingiendo que no: tienes versión de viaje, versión de hotel y versión de semana rota, escritas desde el primer día.
"No tengo tiempo para entrenar ni para cocinar."
Tres horas a la semana. Y comida que no exige cocinar en mitad de la jornada: menú cerrado, equivalencias para cambiar sin pesar nada y opciones de cinco minutos para los días imposibles.
"Será otra plantilla genérica en PDF."
Se construye sobre tu nivel real de estrés, de sedentarismo y de fuerza. Y cambia cuando tú cambias: me dices que algo no encaja y lo tienes ajustado ese mismo día, no en la siguiente revisión.
"Ya lo intenté y volví a fallar."
Porque nadie te dio un plan para la semana mala. Aquí está escrito desde el día uno, y cumplir ese mínimo cuenta como semana buena. Fallar un día es inevitable; el sistema existe para que no falles dos seguidos.
"Me duele la espalda de estar sentado."
Es de lo primero que miro. Lumbares, hombros y cuello de silla son prioridad en la corrección técnica: se ajusta la ejecución y la selección de ejercicios a la movilidad que de verdad tienes hoy, no a la del manual.
"¿Y si me estanco a mitad?"
Se detecta en días, no en meses. Cada semana miro tus números y te digo qué está fallando de verdad — y muchas veces no es lo que tú crees. Se corrige la causa; no se te pide más esfuerzo.
Un solo programa, cerrado, de seis meses. No hay niveles ni versiones recortadas: o entras, o no. Cada pieza está ahí porque resuelve un problema concreto — el tuyo.
Por qué esto no lo vas a encontrar en otro sitio: un entrenador con doscientos clientes y un equipo detrás no puede mirarte la técnica en vídeo cada lunes, aunque quiera. Eres una revisión más en una lista. Se la pasa a alguien de su equipo, te llega una plantilla y una respuesta a los tres días.
Yo llevo pocas personas a la vez, y es a propósito. No es actitud: es aritmética. Cada semana veo tus vídeos, miro tus números y te escribo yo. Ese es el producto. Todo lo de abajo existe para sostenerlo.
Hay opciones de financiación para repartirlo. La forma de encajarlo en tu situación la vemos en la llamada — normalmente hay más margen del que parece.
Llevas tiempo probando cosas al azar sin saber en qué punto estás de verdad ni por dónde se empieza en tu caso.
Sales con tu punto de partida medido, la fase que te toca y el entreno ya colocado en tu agenda.
Dispersión: no saber qué toca hoy, ni si lo estás haciendo bien, ni cuánto has avanzado desde el mes pasado.
Abres la app y ejecutas. Control, seguimiento y tiempo eficiente en el gimnasio.
Empiezas fuerte y lo abandonas al primer pico de trabajo. El ciclo se repite y ya no te crees a ti mismo.
Una semana mala deja de romper el proceso: hay una versión mínima que sí cabe.
Comes delante de la pantalla, decides a última hora y te cansas de la dieta antes de que dé resultados.
Cero decisiones diarias sobre comida. Comes bien sin pensar en ello.
Entrenas y no ves el cambio, y no tienes forma de saber si lo que haces está bien ejecutado.
Cada semana sabes qué funciona en tu cuerpo y qué se descarta. Ahí está el resultado.
Cuando te atascas no tienes a quién preguntar — o te responden tres días después, si responden.
Nunca pierdes una semana esperando. Se detecta, se ajusta, sigues.
Lo llevas solo, y desde fuera parece que a todos los demás les cuesta menos que a ti.
Las preguntas de unos resuelven las de otros, y ves gente en tu misma situación avanzando.
La vergüenza de llevar tiempo en esto y que no se note, sin saber si el problema es el plan o eres tú.
Sabes objetivamente si vas bien, semana a semana, sin depender de cómo te veas hoy en el espejo.
El programa es el mismo para todos. Lo que cambia es tu punto de partida y tus decisiones, y eso lo vemos en la llamada: si encajas, te digo cómo empezamos y qué inversión supone. Si no encajas, te lo digo igual — no me interesa un cliente que no lo vaya a conseguir.
Y antes de que te preguntes si puedes permitírtelo, hazte la otra pregunta: cuánto llevas pagando por no hacerlo. Cuántos años diciendo que ahora sí. Cuántas fotos borradas. Cuánta energía perdida cada tarde. Eso también tiene un precio, solo que no aparece en ninguna factura.
Agendar una llamadaLlevas años diciéndote que te pondrás en serio cuando pase esta etapa. Esta etapa no pasa: se sustituye por la siguiente. Media hora conmigo y sales sabiendo por dónde empezarías tú — entres o no. Y si veo que no es tu momento, te lo digo yo antes que tú.
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